Cuando llegamos a Japón no teníamos idea de que hacer pues fue un viaje sin planeación así que decidimos ir a la única ciudad que teníamos idea de que existía; Tokyo, rápidamente nos sorprendió como es una ciudad explosiva, aunque no sabíamos a donde ir rápidamente entramos a la primer tienda que nos topamos y compramos como si no hubiera un mañana.
A Natalia se le ocurrió pedir información y un lugar para alojarnos que fuera económico pues no queríamos gastar demasiado dinero en un lugar donde no íbamos a estar.
Día 2.
Tokyo nos aburrió de manera casi inmediata, pues estábamos tan acostumbrados a ver sus numerosas tiendas por todos lados sus calles tan alegres que se cayó en la monotonía al cabo de unos días y pensábamos que tal vez no fue la mejor idea, pero para fortuna nuestra; Monse se hizo amiga rápidamente de un chavo japonés quien le conto que a pesar de ser la capital es más un área de trabajo que un área de recreación y le propuso pasar el tiempo que estuviéramos en el lugar hospedados en su casa; a Rebeca no le pareció la idea pero Monse no lo pensó dos veces y acepto.
Cuando arrivamos a su casa nos sorprendimos ya que tenía una casa preciosa donde a kilómetros de distancia se podía notar que había mucha armonía y tranquilidad, todos estábamos cansados por el viaje así que no esperamos a que nos dijeran algo y pasamos y nos sentamos menos Uriel y Adriana, quienes tenían una vaga idea de los modales japoneses así que cuando la madre del amigo de Monse quién se llama Yoko las vio casi las muele a palos por su falta de educación y Natalia, Rebeca y Monse salieron huyendo del lugar, sin duda fue gracioso ver las caras que ponían, ya afuera de la casa Yoko calmo a su madre, le explico y de igual manera nos explico todo y así entraron a la casa y se acomodaron como tenían que hacerlo.
Día 3.
Yoko estaba de vacaciones y se encargo de darnos un tour por todos lados y enseñarnos más a fondo su cultura, el tercer día nos enseñó sobre su arquitectura; nos comento que sus templos pertenecían al budismo zen y tienen pisos impares eso se refiere a 3,5,7 etc. También nos conto que tenían distintos tipos de jardines JARDINES JAPONESES, a Uriel le intereso mucho esto y propuso que pasáramos para conocer su decoración y como estaba repartido todo el espacio y pudimos percatarnos de que su decoración era lo que se dice austera pero preferimos decirle elegante pues era simple pero fascinante al mismo tiempo.
Ese mismo día a la hora de la cena, la madre de Yoko; Kiury pidió que le enseñáramos nuestra cultura, un poco del idioma y de la escritura; Adriana con ese espíritu caritativo y lleno de ganas de enseñar lo que sabe, no dudo en enseñarle todo a cerca de los mexicanos y no faltaron los ejemplos sarcásticos e irónicos en los cuales nos usaba haciendo reír a Kiury y sin duda le servían de mucho, incluso ya regañaba a Monse en su idioma, felicitaba a Natalia por su habilidad con los números; adulaba a Uriel y a Rebeca por sus increíbles modales y educación; y le agradecía a Adriana por enseñarle una segunda lengua.
Día 4:
Este día conocimos la cerámica que se usa para tomar el té en la llamada "Ceremonia de té" donde todos nos aislábamos de lo que nos mantenía en la tierra para fucionarnos con la naturaleza; para esto la cerámica tenía que ser lo mas sencilla posible.
Ese mismo día nos llevaron a conocer el teatro japones es sin duda uno de los más hermosos que he visto en mi vida, pero a Rebeca fue a quien más la enamoro ver la historia que representaban acompañada de su música y accesorios simplemente la dejo sin palabras pues era hermoso. Teatro noh
Día 5:
Este día hicimos todo lo que la familia Zen acostumbra, Kury pensó que si en verdad queríamos saber sobre ellos teníamos que hacer todo lo que hacen en un día normal; entusiasmados por saber algo más hicimos todo al pie de la letra, nos levantamos a primera hora de la mañana y tendimos nuestras camas, después las mujeres nos dirigimos a la cocina ya arregladas a realizar las diversas labores, hicimos el desayuno un arroz con calamar estilo paella, pero es más difícil de lo que se cree aunque los resultados son muy buenos, después desayunamos e hicimos todas las tareas del hogar respectivamente mientras que Uriel salió con Yoko a ayudarlo a realizar su trabajo fuera de su casa como arreglar los jardines las plantas limpiar afuera y al medio día nos reunimos en casa para hacer la comida hicimos unos fideos con verduras que habían traído Yoko y Uri, también hicimos sushi de salmón y fue espectacular, en cuanto a modales nos costo demasiado trabajo, pues nadie estaba acostumbrado a hacer una reverencia al saludar, llegar antes de la hora adecuada, trabajar por gusto y no por obligación, cocinar algo que se puede comprar en el super; así que para las 5 de la tarde terminando de comer estábamos agotados y todavía tuvimos que lavar platos y nos sacaron a hacer ejercicio para relajarnos, nadie quería hacerlo pero todos lo hicimos incluso Monse que desde que se puso los tenis ya estaba poniendo pretextos para quedarse a dormir.
Caida la noche la familia Zen y los nuevos integrantes se reunieron para platicar y disfrutar un rato de la familia, pidieron una pizza y esta tardo 2 horas en llegar; todos estábamos hambrientos y cansados, queríamos dormir pero no queríamos que acabara el día pues mañana sería nuestro último día ahí.
Día 6:
Este día toda la familia suspendió actividades y nos la pasamos recorriendo todos los lugares de Japón, tomando fotografías increíbles, compramos recuerdos, postales, y cuantas cosas pudiéramos para llevar siempre a Japón con nosotros, fue una lástima que no pudiéramos meter a la familia Zen en la maleta, quienes son unas excelentes personas y muy cariñosas con unos turistas; en la tarde fuimos a un jardín de té, dónde estuvimos contando todas nuestras aventuras, cuando la señora Zen casi nos mata, el día que conocimos a Yoko las bromas que nos hacíamos como si en verdad fueramos familia, en fin las risas y las lagrimas no faltaron ese día.
Día 7.
La familia Zen se despertó antes de la ahora de siempre y nos preparo una pequeña fiesta de despedida, cuando vimos todo no teníamos las palabras adecuadas para agradecerles lo buenos que fueron y por su hospitalidad, en la tarde nos dejaron en el aeropuerto y cuando nos despedimos solo sonreímos y sin decir nada prometimos volver a vernos; en el avión derramamos algunas lagrimas pero pronto cesaron porque sabíamos que una parte de aquella familia tan hermosa se iba con nosotros y una parte de nosotros se quedaba con ellos.






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